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Siempre os dirán lo que necesitáis oír

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Des a cuerdo

Y llego un día en que ya todos estuvieron convencidos de que eran algo, alguien respetable, que se respetaría su existencia por el mero hecho de existir. Les dieron una manta y les hicieron creer que era suya y los lanzaron sobre la Tierra con otros muchos que también tenían manta. Todos habrían de defender su manta durante siglos.

Durante ese largo tiempo unos llegaron a tener más de una manta, ¿cómo?, imagínenselo. Otros, los más, consiguieron mantener la suya a toda costa y otros la perdieron en detrimento de los que obtuvieron más de una. La lucha por mantener la manta con la que taparse llevo al recelo de unos con otros, durante siglos y siglos convirtiéndose en algo genético.

Bien, ahora en mucho sitios se va pregonando que lo que hay que hacer para superar la actual crisis es que todos, como buenos hermanos, se unan contra el gran enemigo: los Estados de sus respectivos países.

Charlatanes que ahora a través de internet tiene la posibilidad de liberar sus egos y llenar de patrañas y miedos a quienes acuden a sus blogs o webs como si ellos por sí mismo fuesen un Estado más. El Estado personalísimo del último postor.

Y yo me pregunto, ¿cómo, cómo es posible unir a millones de seres que han caído en el engaño universal de sentirse propietarios de algo y además ese algo era susceptible de ser arrebatado?. Eso es imposible, sencillamente. Aquél que vaya por la vida proponiendo cambios de regímenes a efectuar por la sola población está completamente equivocado o, aún  sabiéndolo quiere vivir del engaño o de la venta de libros proponiendo teorías políticas que jamás serán puestas en práctica por los que dedican su tiempo a conservar su única manta; y ellos lo saben, ya lo creo que lo saben porque, entre otras cosas, se han preocupado de conocer la historia, lo contrario de los que, al dedicarse a conservar la manta, no han podido o querido hacer. Porque, quién puede creerse que los protagonistas de la Revolución Francesa triunfaron.

La historia está plagada de ejemplos en los que al final lo único que ha conseguido la población es perder cientos y millones de sus miembros para volver a asentar en el poder a quien sea, para que imponga sus propias leyes y comience de nuevo el ciclo que conducirá a una nueva, entre comillas, sublevación social que acabará, otra vez, poniendo en el poder al que le toque. No hay remedio.

El único remedio seria hacer coincidir un pensamiento en todos: que nada es de nadie y todo es de todos. Que el Planeta no es de nadie y si de todos. Esa coincidencia, hoy, es imposible, porque la historia, aunque no esté escrita ha sido, ha sucedido lo que ha sucedido y la desigualdad es condición natural desde que se parte de la meta. De ahí el invento de la misericordia, necesaria para aliviar las heridas del que llaman perdedor. Millones de perdedores postrados ante la misericordia pidiendo las cosas más peregrinas ( venganza, suerte, alivio…)y a pesar de ello mientras oran comparan el grado de misericordia de los dioses a quienes la piden. No hay remedio para esto. Salvo la inminencia de un cataclismo de tal magnitud que el final sea indudable y los ponga a todos de acuerdo ( de ahí el éxito de películas cuyo argumento es una amenaza contra la Tierra). El ser humano es imposible de poner de acuerdo solo para que consiga dejar de estar sometido. Imposible. La genética no lo permite. Punto.

De forma que no os creáis a egos charlatanes y a avaros de ningún tipo que, si bien sus propuestas son en algunos casos ilusionantes, la realidad es que dar un paso adelante sin poner en peligro la vida se me hace difícil de aceptar. Todo cambio que no venga establecido por el consentimiento de quien puede realizarlo, el Poder es sencillamente el deseo de un iluso.

Desde Moisés a  Hitler y de Hitler a Obama, aquí el personal es la pieza necesaria sin la cual el Poder dejaría de serlo. No es verdad que quieran quitaros de en medio porque, ¿Qué poder podría pavonearse sin espejo en el que reflejarse?.
Desde Malibú: McM


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