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No leísteis la letra pequeña de la Constitución

¿Qué más pruebas necesita el personal de la avaricia de sus gobernantes y la alianza partito-bancaria que las luchas de poder por las Cajas de Ahorros, ahora mismo reflejadas en el pulso por hacerse con Caja Madrid? De eso vive toda esa gentuza mientras se les llena la boca de baba al hablar de la democracia. De eso y de discutir sobre si Fulánez fue o no machista al hablar de Mengana.
Los bancos solo sirven para especular, no tienen una función social, eso es una mentira que el capitalismo de los últimos 50 años nos ha inculcado. El banco lo que hace es coger dinero de un pobre desgraciado y dárselo a otro cobrando como beneficio el diferencial entre lo que paga y lo que le pagan. Si las cosas van mal hecha mano del gobierno de turno. Esta función bancaria empezó creo recordar en la edad media pero no de la forma que ahora lo hace. El papel de un banco lo puede asumir cualquier empresa, incluso el estado, pero el estado como normalmente está formado por partidos políticos que deben mucho dinero, cuando llegan al poder cambian condonación de deuda por dar más poder a los bancos. España es un país de vergüenza y de sinvergüenzas y prima el individualismo sobre el colectivo y esperemos que no siempre sea así. Sobre todo porque la hipoteca mayor no es la del pisito, sino la de la propia vida.
Ni un dedo hay que mover por gentuza que ni siquiera es capaz de manifestarse por las calles para mostrar su rechazo a lo que está ocurriendo pero que en cambio es capaz de tomar ciudades enteras para celebrar el triunfo de su equipo de fútbol o para protestar porque su equipo desciende a 2ª, jóvenes que son incapaces de protestar por su precariedad laboral o por su imposibilidad de acceder a una vivienda pero que en cambio son capaces de liarla porque se les impide el botellón o se les acotan sus lugares de ocio, me cago en todos ellos mil veces, aquí la única revolución que vale es la personal, todo lo demás son zarandajas.
Aceptásteis la imposición de un contrato social cuyo documento es la Constitución de la que se derivan una serie de consecuencias con las que nunca habeis estado en desacuerdo, que se sepa. Aceptadas por todos, mientras no se demuestre lo contrario:
1) Acepto la competición como base de nuestro sistema, aunque tengo conciencia de que este funcionamiento genera frustración y cólera para la inmensa mayoría de los perdedores,
2) Acepto ser humillado o explotado a condición de que se me permita a mí, humillar o explotar al ocupante de un lugar inferior en la pirámide social,
3) Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles ya que considero que las competencias de la sociedad tienen sus límites,
4) Acepto remunerar a los bancos para que inviertan mi salario a su conveniencia, y que no me transfieran ningún dividendo de sus gigantescos beneficios (que servirán para desvalijar a los países pobres, lo que acepto implícitamente). Acepto también que me cobren fuertes comisiones para prestarme un dinero que no es otro que el de sus clientes,
5) Acepto que se congele y que se tiren toneladas de comida para que no se hundan los precios, antes que ofrecerlos a los necesitados y permitir a algunos centenares de miles de personas que no mueran de hambre cada año,
6) Acepto que me esté prohibido poner fin a mi vida rápidamente, en cambio tolero que se mate lentamente inhalando o introduciendo sustancias tóxicas autorizadas por los Estados Unidos,
7) Acepto que se haga la guerra para hacer reinar la paz. Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados Unidos sea el presupuesto para la defensa. Acepto, pues, que algunos conflictos estén creados artificialmente para vender las existencias de armas y hacer funcionar la economía mundial,
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque se trate de una energía costosa y contaminante, y estoy de acuerdo para impedir toda tentativa de sustitución, si resulta que se descubre un medio gratuito e ilimitado de producción de energía,
9) Acepto que se condene el asesinato del prójimo, salvo si los Estados Unidos decretan que se trata de un enemigo y nos animan a matarlo,
10) Acepto que se divida a la opinión pública creando partidos de derecha e izquierda que pasarán su tiempo combatiéndose, dándome la impresión de hacer avanzar el sistema. Acepto, por otra parte, a toda clase de divisiones posibles, con tal de que me permitan concentrar mi cólera en los enemigos designados cuyo retrato será agitado delante de mis ojos.
Aceptado esto, el populus acepta lo que sea. Cualquier putilla, sea hombre o mujer, crápula sin escrúpulos, puede estar perfectamente gobernando este país. ¿De qué se quejan entonces?. ¿Se puede romper el contrato social aceptado, se puede decir está constitución ya no nos vale porque no nos vale el sistema politico que estableció o, sencillamente queremos otra cosa menos sibarita ? Pues probad a exigirlo a ver si aquello de que “el pueblo es soberano” es verdad o simplemente os han engañado y lo que realmente somos es una panda de imbeciles. ¡Venga campeones!.


































































