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¿Está legitimado el régimen monárquico para seguir gobernando con lo que llueve?

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La legitimidad para gobernar hay que demostrarla día a día. El término legitimidad tiene matices sociológicos, proviene del reconocimiento que el electorado haga de sus gobernantes. Dicho reconocimiento se basa en el convencimiento pleno de que el cargo que desempeñan es acorde con una decisión tomada de manera democrática. La importancia de las elecciones en este rubro es la representatividad ideológica de los votantes en el aparato rector del Estado.

La sociología, entre otros campos, ha desempeñado un importante papel en los estudios politológicos y parte del concepto político – legal de Gobernabilidad. La antítesis de la gobernabilidad, la ingobernabilidad es consecuencia de los bajos índices de legitimidad en el contexto de los regímenes democráticos. Se entiende por legitimidad la creencia en la validez de un determinado orden político, que se vincula con la garantía del cumplimiento del ejercicio de lo mandado.

La legitimidad de las instancias democráticas, para que se pueda decir que lo son, depende en gran medida de la capacidad de participación política de su ciudadanía, sin embargo el grado de participación sólo se conocerá cuando exista una verdadera confianza en la validez de los procesos electorales.

La legitimidad es la condición mediante la cual la ciudadanía siente que sus expectativas se manifestarán a través de los  candidatos que han elegido para que les representen.Hablamos pues, de una condición de justificación moral de un sistema.
La legitimidad como tal, ayuda a crear en el animus de las personas la idea de que sus gobernantes lo son debido a su apoyo. Cuando la ciudadanía que vota deja de sentir ese vinculo de legitimidad nos encontramos frente al concepto de ilegitimidad.

Legitimidad e ilegitimidad pueden fluctuar por diversos motivos y la mayoría son de carácter subjetivo.

Legitimidad, credibilidad y confianza no son sinónimas. La credibilidad y confianza son factores que inciden en el grado de legitimidad. Es muy difícil que países verdaderamente democráticos se encuentren frente a una crisis de legitimidad, pues tendría que reunirse una serie de características tales como:
1. Elecciones donde el resultado sea visiblemente fraudulento y comprobado. O con independencia del resultado la democracia no se consigue porque los elegidos no responden ante los electores; ubicando toda (ilusoria)responsabilidad en que sean o no posteriormente elegidos. Y normalmente se saltarán cualquier tipo de resp en el caso de inexistencia de separación de poderes, porque la justicia, al servicio del Gobierno, “hará la vista gorda”.
2. Una política, tanto interior como exterior, ajena al beneficio de los ciudadanos.
3. La imposición de creencias y valores ajenos a la realidad social.
4. Suicidio moral y corrupción del régimen.

Factor importante es el de la estabilidad, concepto de naturaleza descriptiva, medible por datos empíricos. Podemos decir entonces, que un sistema político es estable si en determinadas circunstancias tiene la tendencia o disposición a reaccionar en forma tal que logra mantener su identidad, es decir, que cumple con su finalidad.

La  crisis de legitimidad, no es otra cosa sino el derrumbe en la estructura constitucional y en la capacidad de rendimiento del gobierno. También se habla de otras crisis, de identidad, participación, penetración, distribución, entre otras, que ya de manera definitiva instan a clasificarlos directamente  como un Estado con problemas de ingobernabilidad.

Dependiendo del grado de legitimidad depende la estabilidad de los regímenes políticos. Así, mientras una legitimidad plena nos conduce a un régimen estable, y una parcial a uno inestable, la ilegitimidad lo convierte en un régimen en crisis.

Ahora bien, la estabilidad política no depende sólo de la legitimidad de las instituciones, sino de la legitimidad personal de los gobernantes. Llegado el momento, la estabilidad es doblemente relativa, respecto de la duración de los elementos que la sostienen, y de su contexto.

En cuanto al concepto de gobernabilidad, es un concepto netamente politológico. Se dice que existe gobernabilidad en un Estado cuando éste puede cumplir sin objeciones sus proyectos y programas de gobierno.

Cuando un Estado se encuentra en crisis por mantenerse en la ilegitimidad o bien porque es inestable, la gobernabilidad de éste se encuentra en juego.

La búsqueda de la Independencia y la Revolución, son  producto de la inconformidad, de la ilegitimidad de las instituciones, ya ad initio ya por su actuación posterior. En fin, básicamente, en los regímenes que se dicen democráticos, donde mediante el sufragio se elige a quien se considera más apto para desempeñar los cargos públicos, debe existir esa confianza del otorgante hacia sus candidatos porque existe, además, una responsabilidad directa y puntual de estos.

Si la confianza electoral o post electoral se ve dañada, la legitimidad puede verse en serios problemas. Cuando ésta se rompe o se ve menoscabada, la estabilidad política sufrirá las lógicas consecuencias y se deben abrir nuevas vías evolutivas para mejorar el régimen político anterior.

Un Estado en crisis no puede velar por los intereses de los gobernados y le importará solamente su subsistencia, porque la gobernabilidad que debiera existir ya no existe. Han defraudado todas las ilusiones depositadas en ellos. La vida es corta y cuatro años son muchos.

Ante el planteamiento de la pregunta que hace de titulo de este post, de inmediato aquellos que se presentaron ante vosotros con piel de oveja, de inmediato os confrontarán con el socorrido concepto, muy utilizado por quienes a lo largo de la historia no han respetado los pactos de gobernabilidad, de “Razón de Estado,relacionado completamente con el de legitimidad que tienen para tomar cualquier tipo de medida y los medios utilizados para lograrlo. la razón de estado es un instrumento dialectico psicológico que se ha utilizado para justificar un sinfin de actuaciones gubernamentales, incluso justificar el mantenimiento de una dictadura travestida de régimen democrático. O para justificar  medidas de dudosa ética o abiertamente tiránicas, utilizándose este motivo para lograr la permanencia de un gobierno o sistema de gobierno  lo quiera o no la población gobernada.

En la actualidad “por razón de Estado” se utiliza de manera generalizada para definir las medidas ilegales o ilegítimas tomadas por un Gobierno con intención de mantener el orden establecido por él mismo o para mejorar su posición frente a enemigos y disidentes(los ciudadanos que no estén de acuerdo con sus postulados).

El elemento que os dará la verdadera intención de los que no quieren dejar el poder se encuentra en tener claro que la razón de Estado no puede exceder los límites de la legitimidad del Estado. Si el Estado deviene ilegitimo porque así lo sienten los ciudadanos debe ponerlo a su disposición. pedidle que dimitan, ya vereis lo que os responden, aún sabiendo que el convite lo pagamos nosotros.


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