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El Marxismo, peón impagable del Capitalismo

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adormidera

Factor fundamental en la disolución y la decadencia del Mundo, veneno sociópata, adolece de un mortal defecto: No tiene espiritu, porque es un Golem, un Frankenstein, producto de la Cábala. Esta es la gran diferencia entre el Marxismo, y el Nacionalsocialismo. “Hay mas cosas en la tierra y en el cielo, Horatio, que tu filosofía pueda explicar”.

El místico-esoterismo, no es una justificación, es la esencia de las cosas. La humanidad es Espíritu, el hombre es Espíritu. Por eso el Enemigo concentra sus esfuerzos en anular nuestras capacidades trascendentes, para anularnos, para mecanizarnos, para esclavizarnos. El papel del Marxismo en esta tarea, ha sido central. Como el quinto principio del Kibalión dice: “…la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa”.

Es obvio que el etnicismo fue un factor de cohesión para los alemanes, como lo es para cualquier pueblo con personalidad, pero no es menos cierto que los que conocemos como pueblos Arios, han sido los primordiales creadores de civilización. De las conocidas por el gran público, y de las desconocidas. Porque hay que saber  que se nos están ocultando miles y miles de años de historia humana. ¿Por qué el marxismo, al igual que el cristianismo, y todas las doctrinas judaicas se empeñan en mantenernos ciegos a nuestro pasado?.

Estamos transitando el Kakiyuga, o Edad Oscura, aunque todos saben que a los marxistas estas cosas no les interesan. Aunque, como marxista, si es que lo eres, sabrás que Karl, fue iniciado en la francmasonería por uno de sus mentores y guías: Moses Hess, por tanto, seguro que el inquieto Marx proclamaba el materialismo para las masas, pero en secreto, junto a sus secuaces, practicaba otra cosa. Moses, pertenecía a los Iluminados de Baviera, e introdujo al proletario Marx en una rama oculta de los Iluminados, la logia llamada “La liga de los hombres justos”.

El Marxismo es y ha sido eugenésico, como también lo es el capitalismo, pero más astuto a la vez. Matan de hambre a millones de personas en el tercer mundo, pero te dicen que es por la ley inmutable y universal de la “oferta y la demanda”, ¿no es así acaso?. Me despido con la trascripción de algunos poemas confeccionados por el camaleónico Karl Marx, antes de ponerse a trabajar full-time para la Casa de Rothschild. Son toda una declaración de intenciones, por cierto:

En su poema “Der Spielmann”, (“El Violinista”), admitió:

“Ese arte, Dios ni quiere ni rechaza,
salta al cerebro desde la negra niebla del Infierno.
Hasta el corazón embrujado,
hasta que los sentidos titubean:
Con Satán he hecho mi trato”.

En su poema “La Invocación de Uno en la
Desesperación” (Karl Marx, Collected Works”, Vol. I, Nueva York, 1974)
:

“Así que un Dios ha tomado todo de mi.
En la maldición y tortura del destino.
¡Todos sus mundos se han ido más allá de la llamada!
Nada más que la venganza queda para mí.
Construiré mi trono alto sobre la cabeza,
Fría, tremenda sea su cúspide.
que su baluarte – el miedo supersticioso.
que su Mariscal – la agonía más negra.
Quién mire en él con ojos sanos,
Retrocederá, cadavérico pálido y mudo,
Asido por la ceguera y la fría mortalidad,
Que la felicidad prepare su tumba”.

Aquí está el fin del drama “Oulanem” (Robert Payne “El Karl Marx Desconocido”, Nueva York University Press, 1971):

“Si allí hay algo que devora,
Yo saltaré dentro de él,
aunque lleve el mundo a la ruina -
El mundo que existe entre yo y el abismo
Romperé en pedazos mis permanentes maldiciones.
Lanzaré mis brazos alrededor de su áspera realidad,
Abrazándome, el mundo fallecerá silenciosamente,
Y entonces hundirse sin decir nada,
Perecido, sin existencia – eso sería realmente vivir”.

En otro de los poemas de Marx, “Orgullo Humano” (publicado en “Revolución Mundial” por     Nesta Webster, pág. 167), escribe lo siguiente:

“Con desdén lanzaré mi guante
directo a la cara del mundo,
Y veré el derrumbe de este gigante enano
cuya caída no ahogará mi ardor.
Entonces podré caminar triunfante
Como un dios, sobre las ruinas de su reino.
Cada palabra mía es fuego y acción.
Mi pecho es igual al del Creador”.

¿Sociópata Marx?, que va.


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