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La prensa escrita en bancarrota(por fin)

La falta de honestidad, de veracidad, la tergiversación sistemática, las medias verdades, o la ocultación de información, les pasa factura a los emporios periodísticos del mundo. Vendidos al poder y en contra de la ciudadanía, salvo raras excepciones, ahora se enfrentan a la realidad, a su realidad, a la bancarrota.No es una primicia saber que los principales periódicos del mundo están en bancarrota. La quiebra de los principales diarios del planeta fue ya noticia a mediados de 2008. Pero ahora están cayendo como moscas, como piezas de dominó dejando fuera del tablero, sin trabajo, a miles de trabajadores en todo el mundo.
En Estados Unidos, diarios centenarios se despiden de sus lectores para siempre dejando en la calle a miles de trabajadores. Las acciones de los emporios mediáticos se desploman en las Bolsas. Ciudades enteras se quedan sin periódicos impresos. Desesperados, algunos medios deciden pasarse a Internet y cobrar por la lectura de sus artículos.
A principios de marzo, la empresa editorial McClatchy Company, propietaria de 30 diarios, entre ellos el Miami Herald, anunció que proyectaba eliminar 1.600 puestos de trabajo, equivalentes al 15% de su plantilla. La caída en las ventas publicitarias, producida por la crisis mundial del capitalismo, reducirá enormemente la tirada del Miami Herald, una de las puntas de lanza del imperialismo contra Cuba. Nacido en 1903 como Miami Evening Record, ha ganado numerosos premios Pulitzer y, aunque tiene una tirada diaria de 210 mil ejemplares, 1750 trabajadores perderán su trabajo y el resto verá recortado su salario. La compañía, que también es dueña del periódico The Sacramento Bee, planea una reducción profunda de costos para 2009: espera ahorrar entre 100 y 110 millones de dólares y reducir drásticamente su dividendo en un 90%. Como parte de las medidas de ahorro, los ejemplares de Miami Herald se comprimirán a un formato de 44 pulgadas y la edición internacional dejará de circular. A finales de 2008, la empresa debía aproximadamente 2.040 millones de dólares; la mayor parte de la deuda estaba relacionada con la adquisición en 2006 de la cadena de periódicos Knight Ridder. Según informó el presidente y director de la empresa, Gary Pruitt, la reducción de personal se hará a través de jubilaciones adelantadas con un coste de 30 millones de dólares.
“El impacto de las reducciones de empleos en El Nuevo Herald no se corresponde con los beneficios que genera el diario, que ha mantenido creciendo su circulación en los últimos cinco años”, manifestó Humberto Castelló antes de renunciar a su puesto de director de este diario que también pertenece a McClatchy Company.
El Nuevo Herald, nacido en 1857, es uno de los tres grandes diarios en español de Estados Unidos. Tras 25 años de trabajo en el medio, el subdirector del periódico, Anthony Espetia, anunció también que abandonará su puesto en junio.
El 18 de marzo, Seattle amaneció sin uno de sus diarios más importantes: The Post Intelligencer (The P?I). Después de 146 años de historia, el matutino de la Corporación Hearst no llegará más a las casas de los 117.600 suscriptores diarios que tenía; desde ahora, sólo podrá leerse en Internet. Su cierre deja a la ciudad con un solo diario impreso, su rival, The Seattle Times. El peso de la pérdida de 14 millones de dólares el año pasado cae, lógicamente, sobre las espaldas de los 140 periodistas que se quedarán sin trabajo.
A fines de 2008, Tribune Company, el segundo grupo mediático de Estados Unidos, propietario además de The Baltimore Sun, se declaró en quiebra por las deudas acumuladas: 12.100 millones de dólares. El gigante mediático pidió ampararse bajo el capítulo 11 de la Ley de Bancarrota para reestructurar su deuda. Tribune Co. es también propietaria del equipo de béisbol Cachorros de Chicago y del estadio Wrigley Field y maneja 23 canales de televisión; sus principales prestatarios son JP Morgan Chase y Merrill Lynch. Tribune ya ha despedido a cientos de empleados y debe pagar en junio próximo una deuda de 512 millones de dólares (casi 400 millones de euros).
Entre 2007 y 2008, Gannett Company, la editora de diarios más importante del país, propietaria de 85 diarios, eliminó de un plumazo más de 8.300 puestos de trabajo y entrará en suspensión de pagos con la mayoría de sus 31 mil empleados.
Otro de los gigantes mediáticos EW Scripps Company, dueño de 15 diarios y 10 estaciones de televisión, despidió a 400 trabajadores y cerró su periódico Rocky Mountains News dos meses antes de que cumpliera 150 años.
La empresa que publica USA Today, el diario de mayor circulación del país, echó a la calle a mil trabajadores en agosto de 2008. Otros periódicos estadounidenses como The New York Sun y Baltimore Examiner se han despedido de sus lectores para siempre dejando a cientos de trabajadores en la calle.
El efecto dominó sacude también a gigantes como The New York Times, Wall Street Journal y a las revistas Time y Newsweek. A fines de 2008, The New York Times tuvo que ofrecer su edificio con sede en Manhattan como garantía para pedir un préstamo: necesitaba 177 millones de dólares para afrontar un crédito de 412 millones que vence en mayo.
La falta de anunciantes, la caída de las acciones, de las ventas y de los lectores hace que los medios busquen desesperadamente cualquier acción para salvarse.
Walter Isaacson, ex director de la revista Time y presidente de la cadena CNN ideó un sistema en Internet a través del cual los ciberlectores deben pagar entre 2 y 10 dólares por los artículos que deseen leer. Por su parte, Newsweek, propiedad de The Washington Post también apuesta por Internet para no sucumbir ante la crisis. Incluso, el famoso Washington Post pasó de una plantilla de 900 periodistas hace seis años, a menos de 700 en la actualidad.
En enero de 2009, la quiebra llegó hasta The Star Tribune de Minneapolis y a mediados de febrero, las empresas editoriales del New Haven Register de Connecticut se declararon en bancarrota.
Una semana más tarde, el grupo de prensa Hearst Corporation anunció el recorte de personal del diario San Francisco Chronicle que en 2008 registró pérdidas por más de un millón de dólares por semana. El grupo empresarial dijo que su objetivo era reducir costos y evitar el cierre del periódico de más tirada de la ciudad californiana.
Ni siquiera News Corp, el grupo mediático del australiano Rupert Murdoch, se salva del colapso: el consorcio propietario de The Wall Street Journal y de The Sun acumuló pérdidas durante el último trimestre de 2008 por valor de 6.400 millones de dólares. Los periódicos estrella The New York Times, The Washington Post, The Chicago Tribune y Los Angeles Times ganan un 25% menos que hace 15 años.
Y qué podemos decir de los periódicos europeos. En Europa las crónicas del colapso no son muy distintas.
Prisa, el complejo mediático español que edita el diario El País tiene una deuda de más de 5.000 millones de euros. Además de ser propietario del diario de mayor tirada de España, posee el cotidiano deportivo As, la Editorial Santillana y la mega empresa de televisión Sogecable. Las acciones del grupo cerraron a principios de marzo a 0,99 centavos de euro, menos que el precio de un diario. Desde los 20,8 euros del año 2000, cuando las acciones de este grupo salieron al mercado, a los 0,99 centavos de este año, Prisa ha perdido más del 95% de su valor bursátil.
El consejero delegado del grupo empresario, Juan Luis Cebrián, pidió – por pedir que no quede - la intervención del Gobierno y del Parlamento para evitar la ruina del conglomerado mediático. “Miles de periodistas han ido a la calle o están amenazados de ser despedidos en las próximas semanas o meses. Los medios de comunicación tienen problemas para sobrevivir; ésta es una cuestión que afecta al contenido de la democracia”, ( será de lo que este elemento y todos los que son como él, entiende por democracia)dijo Cebrián en el Foro de la Nueva Comunicación que reunió en Madrid a los directivos de los medios hispanos más poderosos. La intención de Prisa de convertirse en un agente político contra los gobiernos que en América Latina encabezan un proceso de cambios radicales se desvanece en el aire junto con sus acciones.
El diario El Mundo, principal competidor de El País, también afronta problemas conómico?financieros que podrían significar su quiebra.
Otro de los periódicos españoles de gran tirada, ABC, registró en febrero pérdidas por 43 millones de euros y sus ingresos publicitarios se redujeron un 26%. 220 trabajadores fueron despedidos en el último período y se recortaron los sueldos de los directivos. La Razón, propiedad de Editorial Planeta, sigue los pasos de El Mundo y El País: ya no pueden con las colaboraciones externas y han acordado con los sindicatos del régimen monárquico congelar los salarios de los trabajadores.
“En ocho meses 1.850 periodistas quedaron en la calle”, informa la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape).
Aunque es el más golpeado por la crisis internacional, España no es el único país europeo en ver cómo sus emporios mediáticos se convierten en escombros.
Los periódicos británicos The Times, The Guardian, The Independent, The Finantial Times y The Daily Telegraph pierden diariamente cientos de lectores y avisos publicitarios en toda Inglaterra. En Italia, los medios afrontan el más profundo derrumbe de la publicidad en 16 años: las acciones de las 10 compañías más grandes del país caen en picado.
En Francia, Nicolas tuvo que inyectar 765 millones de euros para sostener a la industria mediática. Aun así, Le Monde ha reducido su plantilla en un 20% con el despido de 130 trabajadores y jubilaciones forzadas. El periódico Libération, nacido en la primavera del Mayo Francés para desnudar los efectos intrínsecamente inhumanos del capitalismo, fue comprado por el banquero Edouard de Rothschild.
Y es que, cuando las crisis llegan, los grandes empresarios solo saben reducir costos a costa de los trabajadores. Cada día, miles de trabajadores de todo el mundo se quedan en la calle. Las rotativas funcionan a media máquina y las noticias sobre las quiebras y los cierres de los principales diarios del globo se suceden unas a otras, testigos del capitalismo de papel que se deshace en el aire. Fantasmas cuyo traje de generalizada falsedad se trasluce cada día más. Por ahí les den a estos mercenarios de la confusión.






























