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Zapatero, el títere de turno, miente a izquierda y derecha.

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Que te siente bien la mentira

¿Habéis observado como el mundo se está convirtiendo en un Zombie?. La cosa se pone muy, muy fea.

Cada vez que me entra un correo del LEAP/E 20 me pongo enfermo, y no porque lo que dicen sea falso, sino porque precisamente se cumple lo que dicen. En esta ocasión nos cuentan que la situación se va aponer aún peor, porque los Estados no tienen de dónde sacar porque la producción de las empresas comienza a ser ficticia y no se sabe hasta cuándo podrán los gobiernos dar al personal la limosna mensual.

Dicen que por no haber realizado en su momento una gran reforma del sistema monetario, el mundo se dirige en estos momentos hacia una fase de desarticulación mundial geopolítica de la crisis sistémica global.

Continúan con que durante 2010, en medio de la depresión económica y social, y el aumento del proteccionismo, muchos estados tendrán que elegir entre tres brutales opciones: la inflación, la intensificación de la presión fiscal o la suspensión de pagos. Una creciente cantidad de países (EEUU, Reino Unido, Eurolandia, Japón, China,…) intentando evitar por todos los medios  tener que tomar decisiones dolorosas, tratarán de introducir nuevos planes de estímulo económico (a menudo con otros nombres), a pesar de que ha es evidente que no se transmitirán al sector privado los formidables esfuerzos públicos destinados a reactivar el crecimiento de estos últimos meses.

El consumidor tal y como se lo conocía desde hace varias décadas ha dejado de existir totalmente, pues casi el 30% de la economía de los países occidentales está ahora constituida por « zombis económicos », instituciones financieras, empresas e incluso Estados cuya apariencia de vida se debe sólo a las diarias olas de liquidez inyectadas y se confirma lo irremediable: la «imposible recuperación ». Cada país programará su propio y generalizado empobrecimiento del ya claro ex –Occidente con Estados Unidos a la cabeza. De hecho, a lo que estamos asistiendo en directo es al hundimiento de Occidente, dirigido por gobiernos incapaces de enfrentarse con la realidad del mundo post crisis, y se obstinan una y otra vez en repetir los métodos del mundo de ayer que ahora no sirven para nada.

Y apostillan que tanto en relación con el consumo como con la inversión, las tendencias son muy negativas porque el consumidor está siendo sometido por todos partes a persistentes presiones para que ahorre y al mismo tiempo reembolse sus deudas. Modelo de consumo occidental de estos últimos treinta años,  que creció totalmente dependiendo de él , en particular en Estados Unidos, Reino Unido y Eurolandia.

En cuanto a las empresas, ya por su falta de visión o  de sus expectativas negativas motivarán  aun más una reducción de la inversión, a lo que se suman las restricciones de crédito de los bancos. A su vez la inversión pública afecta sus limitaciones presupuestarias, los planes de reactivación no podrán prolongarse o renovarse significativamente salvo que se aumenten los déficits públicos más aún y entonces de aquí a fines de 2010 tendrán que adoptar una o todas las opciones antes mencionadas.

En efecto, los Estados deben hacer frente a crecientes presiones (de la opinión pública, órganos de control, operadores privados) para reequilibrar sus situaciones presupuestarias que son en el mejor de los casos inquietantes, y a menudo peligrosas. Que es lo mismo que decir que el flujo de inversiones públicas, para 2010/2011, están condenadas a reducirse a un goteo, osea, a nada prácticamente.

En cuanto a la demanda exterior asistimos a una completa saturación, pues ahora todo el mundo quiere exportar y para ello buscan  al consumidor ávido o la empresa inversora en el país vecino, al no encontrarlo en su suyo propio. El mito dominante es que Asia, y particularmente China, proporcionarán este « nuevo consumidor a la occidental ». Habrá muchos llamados y pocos elegidos, ni chino ni asiático, para aprovecharse del mercado de la región; quien piense que el consumidor chino será tan ávido como el consumidor occidental, ya moribundo, es tener poco en cuenta la naturaleza sistémica de la crisis actual. La industria del lujo en Asia con sus actuales problemas, sin embargo, nos lo ilustra muy bien.

Los bancos centrales, que siguen abasteciendo a los mercados financieros con liquidez, esperan que en algún momento, este inmenso esfuerzo cuantitativo produzca un salto cualitativo hacia la economía real. Continúan pretendiendo dar a entender que la crisis no refleja un problema de insolvencia generalizada de los bancos, de los consumidores, de los organismos públicos y de muchas empresas, pero lo que están creando son las condiciones para una fuerte inflación y el colapso de sus respectivas monedas y sus finanzas pública.

Los Estados han asumido sin pestañear todas las culpas de los bancos y a pesar de ello los banqueros se siguen atreviendo  a dar consejos olvidándose de que ellos primero se endeudaron más allá de lo razonable, después más allá de lo soportable, y que ahora están a punto de cortar drásticamente los gastos públicos aumentando fuertemente los impuestos, para evitar la bancarrota.
Los « zombies económicos » , privados o públicos, ya son una realidad y los estados se encuentran realmente abocados a la suspensión de pagos (como el Reino Unido o Estados Unidos) aunque nadie se atreva a declararlo así. Empresas quebradas que continúan funcionando como si nada para evitar una desocupación todavía mayor; bancos insolventes que modifican las reglas contables para esconder mejor sus activos ya sin valor, con el fin de postergar lo más posible su inevitable implosión.

Mercados financieros que alimentan su alza con la liquidez ofrecida graciosamente por los bancos centrales preocupados de volver a dar al consumidor/bursátil la sensación de riqueza para que recomience a ser él mismo y a consumir masivamente; mientras que todas las categorías de activos, como el oro por ejemplo, están también en alza, señal de una inflación galopante.

Desocupados que se acumulan por decenas de millones dentro y fuera las estadísticas oficiales, garantiza un año 2010 socialmente duro, y comercialmente instalado bajo la señal del proteccionismo para preservar el empleo (mediante barreras arancelarias, medioambientales o sanitarias, o de simples devaluaciones competitivas); mientras que los Gobiernos se preguntan cuánto tiempo podrán aún asumir el coste global de la indemnización de este desempleo masivo, sin que se vea una reactivación en el horizonte .
En fin, esto sí es verdad. La constante mentira del Gobierno español es de risa. La prudencia que pide Zapatero es un gesto reaccionario propio y característico de la índole de los personajes que controlan el poder político en España, donde la mentira les permite continuar robando y haciendo políticas a espaldas de los ciudadanos. 2010 nos dirá quién dice la verdad. Este régimen de la falsedad y la deslealtad tiene los días contados.
LEAP/E20


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