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¡ A la yugular, a la yugular!

Una vez triunfante el ultra liberal Ronald Reagan su gran objetivo es eliminar todo lo que estorbara a cualquier intercambio económico en el mundo y, cómo no, especialmente en el ámbito de las finanzas, para lo que lideró una liberalización financiera global total. Claro, ¿Quiénes pueden ser aquí los beneficiarios, nosotros no por supuesto, sólo y únicamente las grandes multinacionales anglosajonas. Los blancos de toda la vida.
Esto se llama vasallaje amigos. Un avasallador proceso de liberalización que suprime todo posible control de crédito y la autonomía de los respectivos bancos centrales con una ausencia de regulación de los tipos de interés; libertad absoluta de los flujos internacionales de capitales; el libre acceso al sector bancario, etcétera.
Resultado: acumulación financiera apoyado fundamentalmente en las bolsas de valores y en la generación de beneficios. Toda una revolución capitalista, sí señor.. Y que le den por dónde amargan los pepinos al personal, idiota y domesticado.
Los resultados del asalto al tren del dinero ofreció desde el inicio pingües beneficios a los Hermanos Dalton: accionistas, directivos y empleados, que se distribuían las ganancias en productividad, bajo la dirección y control de la tecno estructura. ¡Qué festín, y es legal, y no por una sola vez, que alegría!, ¡Viva Ronald and Margaret!.
Y la evolución de las ansias de poder, de dinero, se tradujo en un cambio de la economía real o stakeholders por el shareholders o tenencia de acciones, lo que se vende son ellas mismas reduciendo el número de acciones para poder aumentar así el valor de cada una de ellas aunque el valor total no cambie. Una merienda de negro muy entretenida para quien sepa jugar y aguantar el tipo.
Por tanto, el único referente que cuenta desde ese momento es la cotización de las acciones, el único mercado que existe es la bolsa de valores. La financiación de la realidad económica ha utilizado un dispositivo muy eficaz para asegurar y acelerar su decurso, los fondos de inversión en sus tres principales formas: fondos mutuos -mutual funds-, fondos de pensión y fondos especulativos -hedge funds- con su última variante: los fondos-buitre. Este montaje sí que ha dado dinero a los que se les ha permitido jugar de espaldas a la sociedad y para ellos solos. A españlds de los pueblos con la aquiescencia de Gobiernos y Bancos Centrales. ¡A jugar, que ahora podemos especular con lo que queramos. Una de las formas preferidas de especulación, de las más diver, era especular contra los países más pobres y necesitados del planeta, comprando de rebaja en los mercados secundarios su deuda, para apoyados en tribunales de Estados Unidos reclamar judicialmente luego el importe íntegro de la misma más los intereses.
Eso se llama ser indecentes. Compro la deuda de un país, me voy al tribunal, lo denuncio, y gano los intereses acumulado hasta el tiempo que compro: pago 10 y me llevo 33 de una sola tacada. ¡Viva Ronald and Margaret!, ¿Y vivan los tribunales de justicia del Mundo entero a nuestro servicio!. De todas formas da igual, “La Masa es idiota” y siempre estará desprotegida ante nosotros que lo tenemos todo, ejércitos, tribunales a nuestro favor, Gobiernos bien untados, etc., etc., ¿qué podemos temer?.
Y así pasaron los días, y años, y cada vez más ricos y cada vez más muerte y miseria en el Mundo. Hay que repetirlo: ¡Viva Ronald and Margaret!, ¿Y vivan los tribunales de justicia del Mundo entero a nuestro servicio!.
A día de hoy el patrimonio de los 10 más ricos del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. Pero, ¿quién va a cuestionarlo si el mundo avanza que es una barbaridad?. Al revés, estos asesinos de guante blanco son aplaudidos, como el tal Bernard Madoff , ¿se acuerdan?
Y cómo se consigue todo esto, pues confundiendo lo público con lo privado. Conjunción en la que lo que se nos aparece como la expresión más acabada de lo propio, como lo más irreductiblemente de uno, es, al contrario, la materia subjetiva más contaminada por las determinaciones comunes que vehicula masivamente la sociedad.
Y es que las modas están para probarlas y por eso ahora, además, ideología y política se han sumado a esta estrategia, que ha hecho suya el liberalismo económico radical cuyas premisas son, según Dany Robert-Dufour: Una: Tu única guía será el egoísmo; Dos: Violarás las leyes sin que consigan cogerte; Tres: Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos
En una línea muy parecida se resume la quintaesencia de la política económica de los grandes organismos económicos mundiales, celosos guardianes del credo liberal -Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Ministerios de Hacienda de los principales países occidentales- cuya hermética defensa de la doctrina y de la práctica del neoliberalismo no admite una sola excepción.
Estos Dalton que cojones tienen, son dignos de admiración si no fuera porque cada tres segundos, sí, lo habéis leído bien, cada tres segundos muere un niño por causa ligadas a la pobreza. ¡ Que se mueren de hambre, DE H-A-M-B-R-E!. Claro está, a base de seguir las consignas liberadoras podéis decir conmigo que en EE UU, por ejemplo, el 1% de los habitantes situados en la cumbre patrimonial disponen de una fortuna superior a la suma de las que tienen los 170 millones de estadounidenses con menos recursos. Y es que chulean incluso a los suyos, oiga. Qué cosas tan diver tienen los Dalton, porque han conseguido también hacerle creer a la humanidad entera que todas sus fechorías globales son inevitables como consecuencia de la situación mundial.
Al menos el último informe anual de la ONU sobre Desarrollo de los Recursos Humanos desmonta una vez más el mito de que la pobreza global deriva necesariamente de un conjunto de circunstancias inmodificables por los escasos recursos disponibles frente a tanta población desasistida. Y de ahí la malnutrición, las cuantiosas enfermedades, la explotación y el crimen, el analfabetismo, la mortalidad infantil….. Situaciones que podrían eliminarse si se pusiera fin a un orden social, cuyo objetivo principal es aumentar la riqueza de los ricos. Cuanto traidor Dios mío. Porque ¿qué puede justificar que el patrimonio de las 10 primeras fortunas del mundo sea superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres? ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación? . Como decía Timón: ¡ A la yugular, a la yugular!
Abraham






























