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D&A

18 de septiembre de 2009

Yo tampoco creo que la filosofía haya muerto con Marx y con Nietzsche. Tampoco creo que lo de Marx sea una ciencia. Lo que si creo es que existen determinismos sociales muy marcados en la experiencia de cada individuo. Esta experiencia no es algo que esté en la superficie de la historia, por el contrario está sumergida en la historia, lo que es decir que es una experiencia que está estratificada significativa y socialmente. La vida sumergida en esa estratificación está movida por un carrusel de prácticas y representaciones que no van de la piel hacia afuera: el cuerpo del individuo es capaz de interiorizarlas e incorporar su lógica tanto como él mismo está dentro del estrato que las compone y que las hace funcionar con eficacia. Es por ello que ese cuerpo porta un saber-hacer que las engendra y que le permite actuar en consecuencia, dependiendo de la situación, y conforme esa lógica. Ahora bien, en efecto hay acontecimientos en la vida de un individuo, y por ende, en la historia de su experiencia, que logran no sólo transformar esa relación, sino efectuar una ruptura. Ahí es cuando esa relación implica otro orden ético de subjetivación, otra manera de moldear la vida, según una ética singular que, a la larga, será cifrada por la historia. Como puedes ver se trata de una retroalimentación entre el cuerpo social y el cuerpo individual. Si Marx pudo romper con su origen burgués y pensar más allá de ese origen, fue porque algo aconteció en su vida. Me parece que lo que él quiso dar a entender es que ese tipo de acontecimientos no suceden porque uno quiera o por buena fe. Hay opresiones ideológicas que como tales no permiten que la gente salga de su postura para cuestionar la fijación de una identidad impuesta que han aceptado, abrazado y de la cual se regocijan. Ahí el determinismo social es lo que marca la pauta de sus vidas y de sus conciencias.

El nihilismo es energía circular estancada, una contradicción mutiladora, un límite constrictivo, algo propio de monos cibernéticos y no de campos radiantes de energía y fuerza capaces de trascender los propios límites, su impotencia misma, el origen de su falta inmanente. Es verdad, el nihilismo viene a propósito de yacer enquistados en los estratos, yendo de una contrariedad a otra, desapegados de la afirmatividad que está en el afuera de las cosas. Creo que lo más difícil de haber muerto en vida es saber que ello pudo implicar una vitalidad abrumadora a la cual se le dio la espalda por ignorancia y miedo.

La fluoxetina no produce por sí sola ningún tipo de neurotransmisión y no regula los procesos sinápticos cuando éstos no existen.  ¿ Será cierto?

20 de septiembre de 2009

Metelos y Sepios controlan en la España actual vuestras vidas de ceporros acomodaticios y a eso se le llamó democracia.No necesitamos un Cayo Mario que nos salve, sino que os desprogrameis a marchas forzadas y la luz de la dignidad ocupe el lugar de la oscuridad en la que vivis hasta ahora. No teneís tiempo pues estos patricios arropados con piel de oveja pueden querer contraatacar  con alguna conservadora dictadura al más puro estilo Sila encabezada por el sucesor del felón, y en comptencia con este querrer robaros aún mucho más de lo que su papá ha conseguido siendo Rey de tolerantes mosquitos defenestrados.

22 de septiembre de 2009

Crecen los delitos y el paro; el campo, una ruina; la educación es ese toro que unos quieren coger por los cuernos y otros aconsejan dejarlo ir, la gente ha perdido la esperanza. Nos hemos perdido de tanto creerlos. Una voz tenían en la oposición y otra en el poder, y así llevan años, con la democracia en la boca y las acciones a capricho en las manos. ¿Qué más me da que sean de derecha o de izquierda, si no resuelven en función de nuestras necesidades, si se atienen a sus propios intereses más que a los generales? ¿Galgos o podencos? ¿Acaso importa? Lo cierto es que no son de los nuestros. Un capricho se convierte en ley; una particular manera de pensar, en un sistema. Y la intolerancia camina travestida de tolerancia en nombre del bien común. Decía Cicerón que la patria es cualquier sitio donde nos encontremos bien. Pues me parece que, entre galgos y podencos, somos apátridas, don Marco Tulio.

26 de septiembre de 2009

La intención de los gobiernos de su majestad, y en especial el de Zapatero, no es otra que llevar a cabo un doble e insidioso juego: convertir a la sociedad en masa deleznable, enmierdada, corrompida y acogotada; y al propio tiempo, el control absoluto por la presidencia del gobierno de todo el entramado institucional del Estado. Una perversa y esquizofrénica mixtura entre un sovietismo trasnochado y la tiranía caribeña.

24 de octubre de 2009

“Del siglo dieciocho y de la revolución, como una fuente común, surgieron dos corrientes: la primera condujo a los hombres a las instituciones libres, en tanto que la segunda los acercó al poder absoluto”.   (Alexis de Tocqueville)

10 de noviembre de 2009

No parece tener hoy gran importancia práctica, la cuestión de saber si una acción del individuo está directamente autorizada, o sólo está indirectamente reconocida por el Estado. Pero el objeto de la ciencia del derecho no se reduce a formar jueces y funcionarios, y a enseñarles cómo deben resolver los casos difíciles. Conocer el límite jurídico entre el yo y la colectividad, es el problema más elevado que la especulación debe resolver, mediante el estudio de la sociedad. (  Georg Jellinek).

24 de noviembre de 2009

Mozart, asesinado por la Masonería debido a su independencia y a su libertad, se revelara a través de una obra demasiado grande, demasiado peligrosa, demasiado alemana. Nos habla de dos clases de seres, los Divinos, representados por Pamino y Pamina, y la de los humanoides, Papageno y Papagena. Mientras Pamino tiene una Flauta, Papageno tiene una “caja con campanitas”….

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26 de noviembre de 2009

Quien no quiera el efecto, que suprima la causa. Detectada la causa, el efecto es un episodio más para entretener a tertulianos, periodistas y columnistas incapaces de situar la discusión fuera del terreno de juego definido por unas reglas que provocan efectos perversos. La causa general establecida por la propia Constitución Española, confrontada con el mandato constitucional de “operar al margen de la lucha por el poder y de la lógica de los partidos” evidencia la contradicción interna de una Constitución cuyo desarrollo solo puede conducir a su colapso

3 de diciembre de 2009

Una de las cuestiones más difíciles de entender en las democracias representativas, la teoría de la representación política, nunca ha podido ser explicada en términos razonables. La soberanía, dice la teoría, reside en el pueblo. Por medio de su poder electoral, éste designa periódicamente a representantes para que gobiernen, legislen y juzguen por él y para él. Hasta aquí se entiende. El embrollo comienza con la brutal prohibición al “soberano” de dar instrucciones a sus mandatarios, ni siquiera bajo la forma pasiva de hacer vinculantes las promesas que éstos le hicieron para ser elegidos. Continúan el enredo prohibiendo al “mandante soberano” revocar el poder de sus mandatarios en caso de abuso. Y termina con la aberración de considerar voluntad general a la simple voluntad de la mayoría.

La culpa de este galimatías no fue de Rousseau, para quien la voluntad general no podía ser representada, sino del abate Sieyès, que abrió el ciclo de la Revolución Francesa con un golpe de mano contra el mandato imperativo y contra la revocabilidad de la representación, para que la Asamblea pudiera autoproclamarse soberana frente al pueblo que la había elegido. Obligado a legislar, según la regla práctica de la mayoría, y a dar un fundamento a la necesidad de obediencia de las minorías, trasladó al conjunto de representantes la idea de la voluntad general que Rousseau había concebido para el pueblo.

Nuestra Constitución, inspirada en estos malabarismos que contradicen el sentido común y las ideas seculares del mandato y de la representación civil, oscurece aún más el panorama al conceder a los partidos el monopolio de la representación política. El poder electoral queda así definitivamente sometido al de media docena de personas, cuya voluntad particular constituye la voluntad general de los españoles.

13 de diciembre de 2009

En el estado de los nacionalistas los ciudadanos se convierten en siervos. El Pueblo de éstos se estratifica según los modelos mito-patrióticos de la élite económica dirigente y privilegiada. En su estrategia de resistencia frente a sus iguales en rango de ámbitos contiguos, parcelan su entorno de explotación mediante un código moral de control de la masa de individuos y de sus vidas subalternas.
En una alentada pervivencia de la patria sagrada, semejante al derecho divino, asimilando la lengua o cualquier signo cultural a su interpretación esencialista, nos proponen el feudalismo para el común de los ciudadanos y se reserva para las rentas opíparas lo de los Derechos Humanos, la Constitución Española y la Europa de las libertades.
He aquí el nacionalismo, defensa y quimera que perpetúa estatus y privilegios cuestionables ante la lógica del derecho contemporáneo y la nítida democracia que de éste deviene.
La perversión de los valores del derecho, la pasividad y el recorte o siseo que del mismo se hace en la práctica política, más la perversión del lenguaje y del saber nos llevan a un orden de aparente derecho, a una patria de conversos, de pleitesía hacia los intérpretes de la misma.
Es el retorno a la servidumbre que implica la parcelación del derecho, la inviabilidad del ciudadano, el triunfo de los clanes, el clientelismo o el corporativismo son la resultante de esta revelada gestión del estado. La mafia como ejemplo de la decapitación del ciudadano resulta franca ante el sendero de este fascismo Light.
Es éste mal camino para las gentes que no desean ser invadidas en su voluntad, que no desean ser la comparsa de tanta impertinencia nacional progresista de una democracia de clasistas colgados de lo bien que se vive en el primerísimo sueldo, analfabetos de lo razonable y de la estupidez, en la que lo cierto y lo falso se confunden en un relativismo dictatorial de ineptitud dilapidadora que emana exclusión moral y culto al poder económico; y que de forma mimética y disfrazada teje en su red de instituciones, medios de comunicación y eventos varios, una moral de masas sumisas y resignadas ante lo relevante, e inconformistas y coléricas hacia lo intrascendente.
Un atontamiento inmenso al que llaman vida y futuro que les perpetúa sin competencia pese a su desfasada incapacidad.
Rematado el ciudadano, aniquilado a individuo inerte, a masa, sólo el sé tú mismo de cuarenta millones de sé tu mismos o la utopía de perogrullo consumista sacia periódicamente tanta insatisfacción, vacuidad e ignorancia.
La democracia contemporánea se define en la libertad que resulta del ejercicio de los derechos individuales, siempre antepuestos a los de la tribu, la secta, la casta, el partido o el sentiment.
Por cierto el socialismo pijil que nos acontece no deja de ser otra forma del corporativismo despótico.
Orwell predijo hace ya mucho tiempo la posibilidad de que llegara a hacerse familiar una forma lingüística, como la que presenciamos ahora, en la que un partido que trabajara a favor del capitalismo se llamara socialista, y en la que un gobierno despótico se llamara democrático y en la que las elecciones dirigidas se llamaran libres. Es este el camino del corporativismo.

Sábado 16 de enero de 2010

La sociedad española tiene un interés excesivo por las creencias subjetivas independientemente de su veracidad o falsedad.