La burocracia, elemento esencial en la alienación del hombre respecto de la sociedad

En El Proceso, el abogado explica a K. que las primeras alegaciones no se leen en la sala del Tribunal sino que se archivan. Se supone que las examinan más tarde:
“Pero, desgraciadamente, no ocurría así en la mayoría de los casos; las alegaciones se extraviaban o se perdían totalmente, y aunque se conservasen intactas raramente se llegaban a leer. El abogado admitió que esto era simplemente un rumor. El sumario no sólo era secreto para el público sino también para el acusado”…
También era el secreto para los funcionarios menores, de modo que raramente podían seguir hasta el final los casos en que intervenían. “Lo más importante eran las relaciones personales del Abogado; en ellas radicaba el principal valor de la defensa”.
El hombre que se ha convertido en un caso sólo entra en contacto con los representantes inferiores del sistema; los representantes superiores son remotos y viven envueltos en un clima de misterio. Un funcionario superior, como Klamm en El Castillo, es virtualmente invisible. Barnabas, que sirve bajo las órdenes de Klamm, nunca está seguro de que habla realmente con éste. ¿No puede tratarse de alguien que se parezca a Klamm?. Barnabas no se atreve a preguntar “por temor a transgredir, por ignorancia algunas reglas desconocidas y perder así su empleo”. Los burócratas inferiores, como los dos ayudantes que el Castillo envía para vigilar al forastero sólo están presentes dentro de los límites de su función; fuera de éstos, carecen de personalidad, es decir, de presencia. K. compara sus rostros:
¿Cómo distinguir el uno del otro?. La única diferencia entre vosotros son vuestros nombres; aparte de esto, sois todos iguales… Se detuvo, y continuó involuntariamente… Sois iguales como dos serpientes”.
Son función pura, sombras de una tarea , sevidores de un poder secreto que opera desde el fondo… Esta sensación de impotencia del individuo que, desde el momento en que se enfrenta con el aparato del poder es el acusado, sin saber de qué se le acusa es propio de Kafka.
La alienación ha tenido una influencia decsiva sobre las artes y la literatura del siglo XX. Ha influenciado a Kafka y a antinovelistas y antidramaturgos, como Samuel Beckett y los poetas beatniks norteamericanos. Uno de éstos ha escrito:
“Escuchemos ahora/ este aparato laparectómico de la fabricación casera/ la estrofa del hidrógeno, la mejor precipitación posible/. Pensemos en las alegres mutaciones embriónicas generosas, geniales, genocídicas/. Esto también es democrático/. Fragmentará al hombre y todos nos elevaremos en el mundo libre, todos iguales en la iluminación final.
(Carl Forsberg: Lines on a Tijuana John)





































