En qué momento el arte tiene más valor que la verdad
El toreo se ajusta perfectamente a la idea que Wagner tenía del arte como “flotar en el vértigo”. También Nietzsche, con su concepción del arte como voluntad de poder, da explicación a las experiencias esensoriales que describen los toreros. Un estar más allá de nosotros mismos puede producirnos una embriaguez de belleza, testosterona y goce de la forma. Sucede con la Tauromaquia lo mismo que con otros ámbitos de la creación artística, cada individuo suele tener una perspectiva diferente de una misma obra. N. lo atribuye a que lo viviente, está influido por una infinidad de fuerzas que son asimiladas o descartadas en función de la interpretación que hacemos o de la evaluación de sus posibilidades de acrecentar la vida.
Esta interpretación o visión determinan como es el mundo circundante, por ejemplo, una lagartija escucha el menor ruido en la hierba pero no el disparo de un revolver. Este carácter perspectivista es una condición fundamental de toda vida. En lo orgánico hay una agrupación de fuerzas, que generan una perspectiva, al igual que en lo inorgánico, por ejemplo la atracción-repulsión, pero las relaciones de poder están prefijadas.
Todo ser es perspectivista-perceptivo y por tanto lo sensible es lo real y verdadero, así como la apariencia pertenece a lo real por su carácter perspectivista. Cuando una perspectiva se impone a las demás, lo percibido se convierte en objetos, en algo consistente con propiedades permanentes. Lo aparente se convierte en verdadero en función de que una perspectiva se imponga, luego lo verdadero es apariencia, error.
El mundo orgánico es mera apariencia o error y gracias a la lógica podemos darle consistencia y coherencia. La verdad es en realidad una perspectiva o error que es necesario para la vida.
Siendo el arte la más elevada voluntad de apariencia y la verdad, el parecer fijado en cada caso, esta última actúa como una inhibición y destrucción de la vida. Si la vida ha de acrecentarse a sí misma y la voluntad de verdad es un síntoma de degeneración, el arte tiene más valor que la verdad.
Ereb






































