El CSIC detecta un agujero negro en los Juzgados de Primera Instancia de Madrid

Durante los últimos meses se ha estado viendo en los juzgados de la calle Capitán Haya de Madrid a unos señores vestidos de blanco que hacen cosas muy extrañas. No se les puede ver la cara porque van embutidos en unos trajes como los antibacterianos y con escafandras como los astronautas.

Además llevan en la mano una especie de palo con un imán con el que lo van tocando todo, como los detectores de minas que usa el Ejército.

Si les preguntas qué están buscando te responden que nada especial, que solo están haciendo ejercicios de práctica y le quitan importancia.

Pero la semana pasada, durante la que he estado fuera de España he tenido la suerte de averiguar la verdad porque se ha publicado en la prensa extranjera con grandes titulares.

Por lo visto esos señores de blanco son científicos del CSIC y han detectado un agujero negro en el Juzgado de Primera Instancia nº31 de Madrid.

¿Qué es un agujero negro?
Se trata de un foco de concentración de masa tan tremendamente elevado como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella y que atrae irremediablemente a toda masa que se acerca a él.

Para entender su funcionamiento hay que recordar las fórmulas de física que estudiamos en el bachiller. ¿Recordáis que la densidad está relacionada con la masa de un objeto y con el volumen que ocupa en el espacio? ¿Y recordáis la fórmula que relaciona la masa de dos objetos con la fuerza de la gravedad con la que son atraídos? A mayor masa, mayor fuerza de gravedad.

Entonces suponed un objeto con una masa que tiende al infinito y un volumen que tiende a cero. Naturalmente su densidad también tenderá al infinito y la fuerza de gravedad con la que atraerá a los objetos cercanos será increíblemente elevada.

Por ejemplo, suponed que el sol, con toda su masa, se redujera de repente al tamaño de una nuez o incluso menor. Imaginad la densidad de semejante objeto. Y la fuerza de gravedad con la que atraería a los objetos circundantes sería enorme, de manera que al acercarse a su zona de influencia sería irremediablemente atraídos a él e incorporados a su masa, de forma que su densidad seguiría aumentando e igualmente su fuerza de gravedad.

Pues eso es un agujero negro. Es decir, un agujero negro es el resultado final de la acción de la gravedad extrema llevada hasta el límite posible. La misma gravedad que mantiene a la estrella estable, la empieza a comprimir hasta el punto que los átomos comienzan a aplastarse.

¿Y qué han detectado los científicos del CSIC?

Lo que han detectado en la sede de los juzgados de primera instancia de Madrid es que el Juzgado número 31 se ha convertido en un Agujero Negro Judicial en el que la masa de expedientes hipotecarios ha alcanzado el punto de no retorno, por lo que ahora tiende al infinito, de manera que todos los involucrados en el proceso judicial hipotecario que tengan la desgracia de acercarse por allí sufrirán la atracción gravitatoria mencionada y verán desaparecer su dinero por los siglos de los siglos.

Nadie, ni siquiera los mayores expertos extranjeros en agujeros negros, es capaz de explicar lo que sucede cuando un expediente judicial pasa a formar parte de la masa gravitatoria del mencionado juzgado.

Se pierden en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Transcurren los años y los acreedores siguen sin recuperar su dinero.
La fuerza gravitatoria del juzgado es tal que todos los que frecuentamos la planta sexta de la sede judicial sentimos una sensación como de que perdemos las referencias espacio-temporales y no conozco a nadie que entre y salga del juzgado sin tener la sensación de haber viajado por la Historia.

¿Y por qué lo ocultan las autoridades españolas?
Lo primero que hay que decir es que la fuerza gravitatoria afecta solo a los expedientes judiciales, no a las personas, que podemos entrar y salir del juzgado sin peligro para la salud, sintiendo solo la extraña sensación de pérdida del tiempo que acabo de mencionar.

Por lo tanto no hay peligro para la salud.
Yo creo que el Ministerio de Justicia está tratando de que no cunda el pánico entre el lobby bancario, que ya sabemos que existe y que aquí es muy poderoso, no vaya a ser que le de por exigir al gobierno que cierre de una vez el peor juzgado del mundo por no cumplir con su razón de ser de dar cumplida satisfacción al derecho de los acreedores a ver satisfechos sus créditos.

¿Nos afecta a los subasteros?
Y de qué manera.

Cualquier dinero que se invierta en las subastas de ese juzgado es dinero del que hay que despedirse por varios años. Estamos hablando de niveles sudamericanos de Justicia.

Todavía no entiendo que aún haya primos que se atrevan a asistir a esas subastas, algo que solo se explica desde el convencimiento de que en realidad no asisten para comprar sino para ver si tienen la suerte de no comprar. Allá ellos.

¿Y se extiende a otros juzgados?
Los científicos del CSIC están preocupados porque detectan que la masa de expedientes también se está elevando en los otros dos juzgados hipotecarios, aunque aún están muy lejos del alcanzar el punto de no retorno.

No obstante el incremento de los plazos judiciales es preocupante.

¿Hay esperanza?
Según el mayor experto mundial en agujeros negros, Kip Thorne, una vez alcanzada la masa crítica, el agujero negro es irreversible.

Y según mi humilde opinión, la única solución es cerrar el juzgado.

Y vosotros, amigos y lectores…

¿Alguna triste experiencia con los plazos judiciales?

Subastas Judiciales

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