Posición mayoritaria de los abogados de familia a favor de la custodia compartida.

A lo largo de los últimos años los abogados de familia hemos detectado el incremento, por parte tanto del Tribunal Supremo como del Gobierno, de interpretaciones y reformas legales orientadas a favorecer el régimen de custodia compartida cuando los cónyuges se separan o divorcian. Se trata de adaptar el Código Civil, ya más que centenario, a las circunstancias sociales actuales.

La progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral, unida a la creciente integración y participación del varón en la vida familiar, poco a poco han ido dejando obsoleto el criterio de que los hijos deben convivir, en caso de ruptura matrimonial, con la madre. El papel de los padres en la crianza y educación de los hijos era, más o menos, testimonial. De ahí que la custodia compartida tuviera un carácter absolutamente excepcional.

Yo me dedico al derecho de familia, concretamente soy abogada de divorcios, lo que me ha permitido conocer el problema del que estamos hablando muy de cerca. Eso me ha llevado a la conclusión de que el Juez, cuando los cónyuges son lo suficientemente responsables y maduros al afrontar su situación, hace bien en ratificar el acuerdo de divorcio, sobre todo cuando el interés de los menores así lo aconseje.

A este respecto es muy interesante una Sentencia del Alto Tribunal (25 de abril de 2014), en el sentido de que intenta dar normalidad a la aplicación, por parte de los tribunales de familia, del régimen de custodia compartida. En este punto creo que es necesario aclarar que la custodia compartida no es lo mismo que la patria potestad.  La primera consiste en los términos en los que se fija la convivencia de los hijos con cada uno de sus progenitores; la segunda, en la asunción y cumplimiento, por parte de los padres, de los deberes y facultades inherentes a la educación de los hijos.

¿Cómo se organiza la custodia compartida? Obviamente, dependerá del caso en concreto, así como de la decisión del Juez y, en su caso, de los padres. Lo normal es acordar la convivencia por semanas alternas con cada progenitor (de domingo a domingo, de lunes a lunes, etc…), reservando alguna noche para que el menor la pase en casa de aquél con quien no conviva esa semana. La experiencia me ha enseñado que este sistema no funciona igual de bien cuando los padres no mantienen una relación, al menos, cordial y llevadera. Ellos tienen que ser conscientes de que la integridad psicológica de su hijo es lo más importante y que, por supuesto, debe prevalecer frente a sus problemas personales.

De manera que yo recomendaría a cualquier persona o matrimonio que esté atravesando dificultades y necesite orientación sobre las posibilidades que hay más allá de la separación o el divorcio, que acudan en busca de abogados de familia. Quizá así obtengan una perspectiva más amplia acerca de su problema y de las consecuencias que la decisión que finalmente adopten tendrá para sus hijos.

Antonia Ferrández
Abogada

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