7 Leyes para la Post Crisis

Actualmente ya contamos cuatro años de crisis económica y financiera. Cuatro años donde todos los indicadores han ido presentando resultados que demuestran que estamos en un período económico que lejos de ser corrector o sistemático es indicativo de un nuevo modelo. Por todo ello me atrevo a enumerar las siete Leyes Post Crisis que deberían marcar la hoja de ruta de esperanza en el nuevo escenario de actividad económica empresarial, profesional y personal.

Vínculo conscientemente los términos, empresarial, profesional y personal  en un intento de visión holística en el que interpreto que todo está conectado e interrelacionado.

Así pues, las Leyes Post Crisis son:

Ley de “The End”. En la primera década de los 2.000 se vivió un escenario en el que todo funcionaba, todo crecía, no había límites y asumir que esto ha terminado, que no volverá, que no vendrá nada ni nada ni nadie a “salvarnos” es asumir que esta película ha llegado a su “The End” es reaccionar proactivamente hacia el inicio de una nueva “película”.

Ley de la Azafata. Todos tenemos responsabilidades tanto en lo profesional (superiores, subordinados) como en lo personal (familia, amigos,…) y ello significa que la gestión de las emociones en el escenario de la post crisis tendrá su importancia. Cuando vas en avión y este entra en turbulencias una manera de tranquilizarse es tomar una referencia que te indique si estas turbulencias son normales o extraordinarias. Imaginemos que en estas turbulencias las azafatas de vuelo estuvieran “rezando”, seguro que no sería la mejor manera de dar tranquilidad a la tripulación. En estos momentos transmitir seguridad y serenidad es contribuir a la marcha hacia el nuevo escenario económico.

Ley del Utensilio. Si lo puede hacer un utensilio que no lo haga un humano. Invertir al máximo en tecnología, herramientas, utensilios, intensificar la inversión en factor capital nos conduce a competitividad, a eficacia, a productividad. Y no es un planteamiento general de organización, que también, sino que lo es hasta el último empleado de la organización. Cambiar horas hombre por horas utensilio es garantía de éxito. La globalización y los costes de mano de obra de países emergentes rubrican esta ley.

Ley de la Creatividad. La inversión en talento, en conocimiento, en clima adecuado debe conducir a las organizaciones y quienes las componen a un continuo reto de creatividad que ofrezca al cliente niveles superiores de utilidad en los productos y servicios presentados. La creatividad se puede fomentar, impulsar, contratar, subcontratar, delegar,… pero nunca más ignorar.

Ley de la Relación. Gestionar relación es acceder a más mercados con el mismo esfuerzo. El mundo se ha globalizado y también digitalizado. Pensar en mercados físicos o virtuales que hasta hace muy poco no podíamos considerar ahora pueden ser puertas hacia la expansión y el crecimiento. Gestionar la ley de la Relación es gestionar nuevas formas de canales pero también nuevos fondos en donde  la Experiencia de Cliente desde las percepciones, las emociones, la empatía toman protagonismo.

Ley de los Valores. Cualquier ley deberá tener como energía dinamizadora los intangibles de los valores aplicados a la organización y al propio individuo. Integrar en el propio ADN de la actividad valores como  Pasión, Agilidad, Sencillez, Confianza, Innovación, Integridad, Liderazgo, Proactividad, Persistencia, Optimismo, Compromiso, Ética,… será impregnar de alma el sentido de toda actividad.

Ley del Espejo. Todo este cambio no es un reto de organización sino que es un reto de individuo y de suma de voluntades. Para ello es necesaria la gestión del cambio de uno mismo para interpretar y actuar los cambios necesarios a realizar. Como dice Yoshinori Noguchi  la vida es como la imagen en el espejo de nuestra actividad y que por tanto lo que no nos agrade no es problema ni solución del espejo sino uno mismo. El principio del cambio siempre está en el propio individuo.

De la crisis todos saldremos distintos de como entramos, aplicar las Leyes Post Crisis dan garantía y continuidad al proyecto personal y colectivo.

Me gusta concluir mis Posts escribiendo un “Mucha suerte y mucho acierto” y en esta ocasión con más intención que nunca.

Ignasi Vidal i Diez

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