Recusación a la desesperada

Hoy delibera la Sala 61 del Tribunal Supremo sobre las recusaciones planteadas por el Juez Garzón contra seis de los miembros del mismo Alto Tribunal que deben juzgarle por intervenir en prisión las conversaciones de varios imputados en la trama Gürtel con sus abogados. Ante la avalancha de procesos judiciales y el lento pero inexorable devenir de señalamientos que se le vienen encima, la estrella caída intenta al menos ganar tiempo. Ya el pasado lunes el Magistrado que instruía la causa, D. Miguel Colmenero, rechazó de plano apartar a sus colegas acusados por Garzón de falta de imparcialidad y elevaba la cuestión al órgano jerárquicamente superior.

Antes de la reunión, la Sala contará con un nuevo informe de la Fiscalía, que ya se pronunció en la instancia a favor de separar a todos los recusados menos a D. Manuel Marchena, dando así la razón a Garzón casi por completo. Se ve que las órdenes de proteger procesalmente al juez favorito de la prensa del régimen aún no han sido revocadas por los nuevos jefes in pectore. Curiosamente Marchena es el instructor de la causa por la que se investigan los pagos realizados por el Banco de Santander patrocinando varios cursos en la Universidad de Nueva York en los que participó D. Baltasar en los años 2.005 y 2.006. Sin embargo, los otros cinco jueces recusados lo son al entender la defensa de Garzón que se encuentran contaminados al haber participado de forma indirecta en la instrucción desestimando previos recursos contra decisiones dictadas en el seno de la investigación judicial.

Es decir, la fiscalía incide en la concurrencia de circunstancias que fundamentan la recusación en los magistrados que de forma indirecta pueden tener contacto con la causa, y no directa con el acusado al estar juzgándole por el mismo delito en relación con otros hechos. Acoger la tesis de la Fiscalía supone que bastaría con realizar peticiones descabelladas al instructor sabiendo que luego habrá de resolver el recurso devolutivo correspondiente quien se quiere evitar que en su día le juzgue, para luego, tras confirmar la decisión de instancia, ser recusado por ello en el juicio plenario. La única explicación posible es que la Fiscalía no apoye la recusación más clara planteada por Garzón y sin embargo lo haga con las más débiles argumentalmente para apuntalar las pretensiones de éste en cuanto se vean comprometidas, y deje a la lógica del tribunal decisorio la que de por si es evidente, salvando así la cara.

Debemos recordar que la fiscal del TS Dña. Pilar Fernández Valcarce está promoviendo la absolución de Garzón por un asunto tan grave como el de estas escuchas dando el espaldarazo del Ministerio Público a que un juez pueda ordenar espiar las conversaciones en la cárcel entre el acusado y sus abogados, para utilizarlas luego en su contra en juicio.

Pedro M. González

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