Presiones, torsiones y extorsiones

Los jueces centrales de instrucción de la Audiencia Nacional que investigan causas relacionadas con Estados Unidos han negado haber recibido presiones por parte de la embajada de este país y han calificado de “correcto” el papel desempeñado por la Fiscalía de dicho Tribunal en relación con tales procedimientos Así, el Juez D. Santiago Pedraz, instructor

de la causa abierta por la muerte del cámara de Telecinco D. José Couso en Irak el 8 de abril de 2003, ha asegurado que mantiene una relación con la legación norteamericana meramente institucional con motivo de su puesto como Juez Decano de la Audiencia Nacional. Por su parte el Juez D. Eloy Velasco, responsable de la instrucción penal contra seis miembros de la administración Bush por la construcción de la base legal que permitió la apertura y las prácticas desarrolladas en la prisión de Guantánamo, ha manifestado que nunca se ha sentido presionado en el desarrollo de su actividad. “Somos lo suficientemente maduros para no dejarnos presionar”, ha afirmado.

Si los jueces niegan la presión, los fiscales niegan que el ejecutivo que nombra a su jefe supremo al que deben obediencia, ni ninguna otra persona o institución, haya retorcido el recto camino del derecho que deben defender, es decir, rechazan la torsión de su voluntad. Rechazando que las afirmaciones filtradas por la web “Wikileaks” hayan perjudicado la imagen del Ministerio Público, Dña. Silvia Albert, portavoz de la Asociación Profesional e Independiente (¡!) de Fiscales ha negado que se hayan recibido instrucciones concretas del ejecutivo. ¡Cómo si no tuvieran bastante con recibirlas del Fiscal General del Estado que nombra el Presidente del Gobierno con facultad discrecional! Eso sí, el Secretario General de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), D. José Antonio Ballestero, no se ha cortado al afirmar que el fiscal es “el instrumento del que se sirve el Gobierno para llevar a cabo su política criminal” ante los Tribunales y ha apuntado que si el Ejecutivo quiere trasladar sus relaciones internacionales al poder judicial “no le queda más remedio que hacerlo” a través de la Fiscalía.

En correlativa cascada negatoria, el ejecutivo niega la extorsión. Es decir, que gestionara la obstaculización del camino judicial para la correlativa consecución de fines propios a su política exterior entorpeciendo la instrucción de las causas abiertas en España contra políticos y militares americanos. Presión, torsión y extorsión. Legislativo, ejecutivo y judicial. No oír, no ver, no decir. La Trinidad misma. Tres formas y una sustancia.

Pedro M. González

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *