Navajerismo judicial

Cruz de navajas en los parasindicatos judiciales. Las asociaciones Francisco de Vitoria y Foro Judicial Independiente critican públicamente los últimos acuerdos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en materia de nombramientos de presidentes de Sala de los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ). Sorpresivamente rechazan ahora cualquier sistema de cuotas o intercambios en la designación de cargos judiciales. La caída del caballo se escenifica a través de un comunicado en el que estas dos agrupaciones refieren que el régimen de nombramientos de cargos judiciales discrecionalmente por el CGPJ se encuentra agotado, y que debe articularse otro que debe obedecer a criterios de solvencia profesional y capacidad de los elegidos.


La semana pasada fue la asociación Jueces por la Democracia la que criticó las luchas internas de poder en el seno del CGPJ que impiden a este órgano alcanzar acuerdos para renovar la cúpula de la organización judicial territorial. De esta forma todas las asociaciones manifiestan su enfado por el aplazamiento por parte del “órgano de gobierno de los jueces” del nombramiento de los presidentes de los TSJ de Valencia, Cataluña y el País Vasco al no haber logrado un acuerdo a pesar de someter las candidaturas a varias votaciones. La postura del parasindicalismo judicial acredita con sus actos propios tres premisas fundamentales: La primera, el reconocimiento expreso de que son los criterios políticos impuestos por los partidos los únicos que actualmente guían los nombramientos del mal llamado Poder Judicial. La segunda, que la matemática del consenso es la rectora de la ratio decidenci en nuestro orden jurisdiccional. Y la tercera, el propio agotamiento del sistema vigente.

La desvergüenza de los comunicantes es pasmosa. Sólo protestan contra el sistema de elección de cargos cuando no se consigue la elección por ellos deseada, al no consensuar puestos ni ser suficiente la matemática proporcional de la composición de los órganos decisorios para obtener mayorías válidas. ¿Acaso antes del bloqueo por equilibrio de fuerzas políticas el sistema era mejor o se encontraba legitimado? ¿Por qué callaban antes frente la injusticia de un sistema que, según el comunicado, no evita la influencia o contaminación de clase alguna, especialmente la política en la que según los firmantes priman criterios como la adscripción asociativa, el amiguismo, la procedencia de gobierno de la comunidad autónoma donde el nombramiento ha de producirse y hasta la supuesta ideología política del nombrado?

Pedro M. González

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