Sic transit

Garzón no comprende lo que le está pasando. Su engolamiento no le permite alcanzar a entender que ha dejado de ser útil. Sería insultar a la magnífica Gloria Swanson de “El crepúsculo de los Dioses”, pero el alejamiento de la realidad, el enrocamiento frente a un mundo que la situó en lo más alto para luego dejarla caer, y la imposible aceptación del final sin perder nunca la pose, tienen algo de parecido con la actitud del Magistrado.

Los GAL han pasado y el caso Gürtel se ha convertido en un asunto de segundo grado político. Nuevos astros amanecen en el panorama judicial como promesas juveniles. Si el magistrado lograra atisbar si quiera que investigar al régimen anterior le llevaría irremisiblemente a inculpar penalmente a los máximos responsables del presente, protagonistas de la Santa Transición, e incluso al propio rey, de no haber protegido su responsabilidad penal por vía constitucional, quizá conseguiría tocar tierra su elevada persona. Todo se conjura contra el en un instante.

El Tribunal Supremo (TS) acuerda, a la par de rechazar el recurso de Garzón contra su imputación por prevaricación al abrir causa general contra el franquismo, investigarle por el dinero que recibió del Banco de Santander durante su estancia en Nueva York entre 2.005 y 2.006. En el recurso contra su imputación en este último asunto por la querella presentada por prevaricación, cohecho y estafa, se defiende diciendo que le han tratado peor que a cualquier ciudadano por ser miembro del Poder Judicial. “Bien está que se pretenda que los jueces sean tratados igual que los demás ciudadanos, pero no que sean tratados peor que ellos (…) El TS haría un flaco favor al respeto debido al Poder Judicial si permitiera que la presión mediática y el uso abusivo y fraudulento de la acción popular consiguiese abrir una causa ya resuelta”, explica en su escrito.

Abandonado a su suerte, hasta los abogados se meten con él. Le han perdido el respeto, o mejor dicho, el miedo. Cuando en este país te caes al suelo, los golpes no sabes ni de dónde te vienen. El Colegio de Abogados de Madrid, mantiene su intención de querellarse contra D. Baltasar por ordenar la intervención de las comunicaciones entre imputados del “caso Gürtel” en prisión y sus letrados según ha asegurado su Decano D. Antonio Hernández-Gil.

Puede que el juego no haya acabado, pero la situación es delicada. Al mismo tiempo Dña. Gabriela Bravo y sus amigos del CGPJ se repartían en frente del Palacio de las Salesas los nombramientos de nuevos Presidentes de Sala de varios Tribunales Superiores de Justicia “concitando voluntades suficientes”. Sic transit gloria mundi.

Editorial DRC

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