Vuela el faisán

¿Qué pasará con todo este lío? La historia judicial española no se ha caracterizado precisamente por haber perseguido a los culpables de delitos de abuso del poder hasta la última responsabilidad, por lo que no podemos tener demasiadas esperanzas de que esta vez será una excepción.

El abogado de la causa del “caso Faisán”, contratado por la Asociación Víctimas del Terrorismo, sin dar nombres concretos, dice no sólo que éstos existen sino que alcanzan las más altas esferas. Y, si ello es así, dada la naturaleza política del chivatazo a ETA, se repite lo del GAL: ¿cómo no iba a estar enterado el Ministro del Interior? Es prácticamente imposible, del mismo modo que es altamente improbable que el Presidente del Gobierno no estuviese al tanto. Hasta un vocal del Consejo General del Poder Judicial ha declarado públicamente –¡atención!– que el chivatazo a ETA en el Faisán se hizo como una muestra de las buenas intenciones del gobierno en el diálogo con la banda terrorista.

Rubalcaba “duerme tranquilo”, dice –o sea, miente–, pero la cosa es tan palmariamente escandalosa que uno se pregunta cómo se la ingeniarán en esta ocasión para evadir responsabilidades. El juez instructor de la causa durante mucho tiempo, Garzón, ha puesto todos los impedimentos concebibles y disponibles para que no se investigue la trama. Y, ya se sabe, el fiscal come de la mano del Ejecutivo socialista. Pero, ¿no será posible que por una vez en un caso de esta envergadura se dé un ligero atisbo, pero suficiente, de independencia judicial?

Mas incluso aunque se llegue mucho más lejos de lo que se ha llegado nunca en la persecución judicial de altos miembros del gobierno, el peligro yace en que, después de todo, el caso se despache como algo aislado y termine por imponerse la idea de que lo que se necesitaba tan sólo era un cambio de gobierno. No se nos puede escapar que hasta los más audaces inquisidores de este caso tienen una fe impávida en la partidocracia, el “sistema judicial actual”, “nuestras instituciones”, etc. Demos en todo caso la bienvenida a una grieta más, pues aunque no lo parezca se acumulan.
D.R.C.

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