Pies de barro

Según fuentes cercanas a “Los Albertos”, los Sres. Cortina y Alcocer han dado instrucciones a sus Letrados para que desistan de su reclamación por anormal funcionamiento de la Administración de Justicia mediante la que interesaban una indemnización al Estado de 4,6 millones de euros. La excusa para tal marcha atrás es el negativo informe de preceptiva elaboración emitido por el Consejo General del Poder Judicial al respecto, si bien todo apunta a que las mismas fuerzas que favorecieron su absolución por el Tribunal Constitucional invocando una imposible prescripción les han forzado a renunciar a sus pretensiones.

Pies que son de barro, pues siguiendo la lógica absurda de esta Justicia inseparada, la reclamación tendría apoyo “legal” y fundamento jurídico. Ambos privilegiados de Régimen, sostenían que al ser condenados por el Tribunal Supremo (TS) y posteriormente absueltos por el TC sufrieron “una serie de daños injustos que no tenían la obligación de soportar”, concluyendo que la Justicia les privó durante más de cinco años del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva y el derecho a la libre circulación por la retirada cautelar de sus pasaportes, además de causarles un grave perjuicio patrimonial al haberse ejecutado ya los pronunciamientos de orden patrimonial acordados por la sentencia del TS.

La caradura de los reclamantes es directamente proporcional a la lógica de su pretensión, sólo retirada por la alta intervención de la cúpula del poder que evitó su ingreso en prisión con su intervención ante el TC. Recordemos las piruetas jurídicas y el nuevo Principio General del Derecho creado “ad hoc” por este Tribunal no jurisdiccional para evitar su condena de “tutela judicial reforzada” como derecho privilegiado de la élite de Régimen sobre el genérico de “tutela judicial efectiva” con el que tenemos que conformarnos el resto de mortales.

Sin embargo y para el perspicaz, la retirada de la reclamación tiene aún un efecto añadido sobre la demostración de las miserias de este Estado de poderes inseparados, ya que no sólo demuestra una lógica jurídica que repugna a cualquiera con su interposición, sino que con su posterior repliegue forzado consigue que “se les vea el plumero” a las fuerzas que influyeron en la resolución absolutoria dictada en su día por el TC.

Antonio García-Trevijano

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *